Qué es el acné, cuáles son sus causas y cómo mejorarlo?

Por Veridiana Vento, Cosmetóloga & Esteticista especialista en el cuidado de la piel.

Mucho se habla del acné: esta lesión, caracterizada por puntos negros y granitos en el rostro y el cuerpo, puede aparecer tanto en la adolescencia como en la edad adulta y es más común en personas con piel grasa. Aún así, contando con tanta información, existen dudas sobre sus causas, el mejor tratamiento e incluso sobre cómo evitar la aparición de una inflamación tan incómoda. ¿Qué son los comedones? ¿Cómo disminuir la apariencia de los poros abiertos?

#1 ¿Qué es el acné?

El acné no es más que una lesión causada por una mayor producción de sebo de las glándulas sebáceas. Este exceso de untuosidad deja los poros obstruidos y aumenta la proliferación de bacterias, dando como resultado comedones, que comúnmente llamamos puntos negros. Cuando ocurre una inflamación, lo llamamos acné. Estas condiciones se clasifican en grados.

piel-con-acne

GRADOS

Acné no inflamatorio:

Grado 1 – acné comedónico, compuesto de «puntos negros» abiertos o cerrados;

Acné inflamatorio:

Grado 2 – acné papulopustuloso, con lesiones dolorosas, rojizas y elevadas, que pueden tener secreción amarillenta en el interior;

Grado 3 – Acné nódulo-quístico, que muestra lesiones nodulares, con pus en el interior;

Grado 4 – Acné conglobata, con lesiones más grandes y una gran secreción. Tendencia a la formación de cicatrices;

Grado 5 – Acné fulminante, con gran proceso inflamatorio en la piel, con posibilidad de fiebre y malestar. Gran tendencia a cicatrices hipo y hipertróficas.

 

El acné tiene una mayor incidencia en la adolescencia, más concretamente en la pubertad, fase en la que los jóvenes experimentan una gran transformación hormonal. Pero al igual que para algunos, los puntos negros y los puntos blancos se convierten en un problema temporal, para otros puede durar años. La afección aún puede aparecer después de la adolescencia, a partir de los 25 años, habiendo comenzado en ese momento o extendiéndose desde la juventud; se llama acné adulto. Sin embargo, estas lesiones suelen ser inflamatorias, con escasa presencia de puntos negros.

 

Además, la inflamación puede surgir durante el embarazo o ser secundaria a algunos cambios hormonales, como el síndrome de ovario poliquístico o trastornos de la glándula suprarrenal.

La verdad es que nadie está libre de tener acné. Una persona con un granito puede, eso sí, tener piel grasa y mixta, sin embargo, quienes tienen el tipo seco y normal también pueden presentar estas lesiones en determinados periodos, como en periodos premenstruales, en épocas de estrés o mala alimentacion.

#2 ¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL ACNÉ?

Hay muchos factores que pueden causar acné. Sin embargo, el principal y más común, especialmente en pieles grasas, es el exceso de grasa en la región. Este problema puede incluso agravarse en el rostro de quienes realizan una limpieza inadecuada, olvidan lavarse la cara por la noche o se maquillan y no se quitan los cosméticos antes de acostarse. Entre otras causas, las lesiones de los puntos negros y las espinillas pueden deberse a varios factores.

La aparición del acné se ve favorecida por la combinación de los siguientes factores:

Hiperqueratinización folicular: hay demasiada proliferación de queratinocitos -células cutáneas- que favorece la formación de comedones;

Colonización de bacterias: llevada a cabo por la bacteria Propionibacterium acnes, que se alimenta del sebo producido por las glándulas sebáceas;

Respuesta inmunitaria e inflamatoria: en este caso, la contaminación de bacterias conduce a la liberación de mediadores inflamatorios.

Existen algunos hábitos diarios que también pueden favorecer la aparición del acné. Entre ellos están:

Dormir con maquillaje: esto provoca que los residuos de cosméticos taponen los poros, favoreciendo la aparición de espinillas y acné;

Medicamentos: los efectos secundarios de algunos medicamentos pueden provocar la aparición de acné, como por ejemplo, el uso de corticoides;

Alimentos: las grasas, los dulces y el consumo de harina blanca terminan estimulando la producción de glándulas sebáceas, lo que se refleja en el aumento de la untuosidad de la piel;

Estrés: proporciona un desequilibrio hormonal, que agrava o motiva el aumento de la grasa y el agravamiento de puntos negros y espinillas.

#3 ¿CÓMO COMBATIR EL ACNÉ?

El tratamiento dependerá de cada caso, tipo de acné y paciente a medicar: siempre es necesario consultar a un profesional que pueda diagnosticar y recetar los mejores productos para combatir los granitos y puntos negros en su condición. Sin embargo, existen activos y cuidados que contribuyen a la reducción de lesiones, tales como:

Ácido salicílico: beta-hidroxiácido con propiedades exfoliantes y seborreguladoras. Tiene acción antiinflamatoria y renueva la piel del rostro y del cuerpo eliminando las células muertas y el exceso de grasa. Vale la pena apostar por una loción astringente o un jabón de ácido salicílico, por ejemplo;

Ácido glicólico: un alfa-hidroxiácido que favorece la renovación celular, muy utilizado para reducir las lesiones del acné, ya sea en forma de peeling o dermocosmético, en concentraciones más bajas;

Retinol: conocido como un derivado de la vitamina A, tiene varios beneficios para la piel propensa al acné – promueve la exfoliación, eliminando las células muertas; ayuda a reducir el tamaño de los poros y controlar la grasa; suaviza las cicatrices y marcas más difíciles, como es el caso de la mancha de la espinilla; y tiene un efecto aclarante;

Niacinamida: complejo vitamínico B con acción antiinflamatoria.

Rutina de limpieza: Para prevenir y controlar las lesiones del acné, especialmente en pieles grasas, es fundamental practicar algunos gestos diarios, como limpiar la piel. Todos los días por la mañana, es importante lavarse la cara con un producto específico recomendado por su dermatólogo – como jabón de ácido salicílico – para evitar el exceso de grasa en la región y, en consecuencia, la obstrucción de los poros – que conduce a la aparición de espinillas y espinillas. Luego, puedes usar una loción astringente seguida de una crema hidratante ligera con acción anti-acné y, finalmente, un protector solar de tacto seco. Por la noche, es importante repetir el proceso, sustituyendo el protector solar por un tratamiento de secado localizado.

#4 MITOS Y VERDADES SOBRE EL ACNÉ

¡Mito!

¿Has escuchado hablar del efecto rebote de la untuosidad? Se asocia a una mayor producción de grasa en la piel, que se produce justo cuando queremos eliminarla. Sucede porque al utilizar productos diseñados para contener el exceso de grasa en el rostro, también se elimina la hidratación natural de la piel. Así, en un intento por protegerse, el organismo responde produciendo aún más sebo cutáneo. Este sistema puede ocurrir en cualquier tipo de piel y causar poros obstruidos, provocando acné. Para escapar del efecto rebote, invierta en cremas hidratantes adecuadas para su caso y lávese la cara según las recomendaciones de su profesional de confianza.

 

¡Mito!

Pero ocurre todo lo contrario: el acné puede surgir con una exposición excesiva al sol, debido al exceso de quemaduras provocadas por la radiación. Sin embargo, quienes tienen piel grasa o acnéica pueden, eso sí, tomar el sol de una forma más ligera y segura. Los horarios ideales son antes de las diez de la mañana y después de las cuatro de la tarde. Y los filtros sin aceite o con textura de gel-crema son las mejores opciones. Es importante recordar volver a aplicarlo cada dos horas para evitar imperfecciones.

¡Verdad!

La práctica de ejercicios físicos es muy buena para el cuerpo y también para la piel. Esto se debe a que la actividad, practicada sin exagerar y con orientación, es capaz de minimizar los niveles de estrés y contribuir a la reducción de la hormona cortisol, que en su alto nivel puede provocar acné. Para que el resultado sea efectivo, combine esta práctica con una rutina de belleza regulada.

¡Mito!

¿El chocolate causa espinillas? Al contrario de lo que mucha gente piensa, no es el cacao en sí lo que hace aparecer el acné, sino la cantidad de azúcar que existe en ciertos tipos de chocolate. La glucosa llega rápidamente a la sangre y estimula un pico de insulina, responsable de llevar el azúcar a la célula. Es este pico el que puede agravar el acné en pacientes predispuestos a la enfermedad. Por lo tanto, coma los postres con moderación y prefiera los de tipo amargo o semiamargo, que estimulan la circulación, tienen antioxidantes y también promueven la sensación de bienestar.

¡Verdad!

Durante la menstruación, ocurren muchos cambios hormonales en el cuerpo y esto termina reflejándose en la piel. Los cambios pueden provocar un exceso de grasa en el rostro, obstruyendo los poros, formando así lesiones de acné. Para cambiar este escenario, mantén siempre tu piel limpia, hidratada, desmaquillando antes de acostarte y apostando por productos que controlen el exceso de luminosidad durante el día.

Veridiana Bento

Cosmetóloga & Esteticista

Otros
artículos

Abrir chat
1
Hola, si tenés alguna consulta escribinos y te ayudamos 🤍.